Adolfo Salazar por Eva Alcázar

ADOLFO SALAZAR UN NOMBRE ILUSTRE PARA EL CONSERVATORIO DE FERRAZ.

 En el Claustro de profesores de junio de 2005, cuyo único tema del día era elegir, en segunda vuelta, nombre para el conservatorio, Ferraz eligió por una abrumadora mayoría ADOLFO SALAZAR como nombre propio. Un nombre que creemos 

representa el perfil de centro que durante 18 años, un grupo de profesores hemos tratado de ir modelando, y que contiene en sí mismo valores musicales, culturales, filosóficos, humanísticos y pedagógicos indiscutibles y con probada proyección española, europea y americana.

 

¿Quién fue Adolfo Salazar?

 

Citando textualmente a Emilio Casares: “Una de las luces más brillantes de la cultura española de los años 20 y 30. No se puede interpretar el momento musical español al margen de su personalidad”.

 

Nace en Madrid, un 6 de marzo de 1890.

Estudia composición con Bartolomé Pérez Casas y recibe consejos de Falla y de Ravel.

Su interés por la música va más allá de sí mismo y compaginando con su quehacer compositivo escribe sobre música y músicos. De esta manera acaba convirtiéndose en el impulsor y líder de la brillante generación de músicos que dio España en aquella época. Comienza sus primeros trabajos de crítica y musicología en la “Revista Musical Hispano – Americana” (1914-1918). Continúa publicando en el diario “El Sol” (1928-1936) y a partir de mayo de 1924 son habituales sus colaboraciones en la “Revista de Occidente” fundada en julio de 1923 por José Ortega y Gasset. Su primer artículo es un estudio comparativo entre Falla y Stravinsky “Polichinela y Maese Pedro”. Esto como dice Emilio Casares, significó poner la música y a los músicos, a la misma altura de la élite intelectual y cultural del momento: García Lorca, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Emilio Prados y un largo etc.

 

Músico y pensador influyó decisivamente en la proyección nacional e internacional de los compositores de la época. Apoyó al llamado grupo de los ocho de Madrid (Salvador Baccarise, Julián Bautista, Ernesto Halffter, Rodolfo Halffter, Fernando Remacha, José Mantecón, Gustavo Pittaluga, Rosa García Ascott) y al grupo de los seis Catalán (Roberto Gerhard, Manuel Blancafort, Eduardo Toldrá, Federico Mompou, Baltasar Samper, Lamote de Grignon).

 

Su gran preparación y el dominio de varios idiomas, le llevó a ocupar tribunas importantes, tanto en Europa como en Estados Unidos y México.

 

Por nombrar algunas:

 

Secretario de la Sociedad Internacional de la Música Contemporánea .

Delegado de España en diversos congresos internacionales de música: Salzburgo, Viena, Praga, Lieja, Oxford, Florencia y El Cairo.

Secretario de la Junta Nacional de Música y Teatros, 1931.

Agregado Cultural de la Embajada de España en Washington, 1936

Director de “Les Archives Espagnols” de París, 1937.

Miembro correspondiente de la Hispanic Society of America en Nueva York, 1948

Sucedió a Felipe Pedrell en el Comité Directivo de la Sociedad Internacional de Musicología.

 

En 1939, Adolfo Salazar es invitado, por el Presidente de México, Lázaro Cárdenas a continuar su labor intelectual en la Casa de España en México, institución creada por el mismo Cárdenas y dirigida por el escritor mexicano, Alfonso Reyes para   dar trabajo a los intelectuales españoles que a causa de la Guerra Civil se habían quedado sin patria. Al cabo de dos años, la Casa de España, cambiaría su nombre por el que se le conoce hoy día: Colegio de México. En esa ciudad continuó escribiendo y ejerciendo la docencia en el Conservatorio Nacional de Música de México.

 

Cuando Adolfo Salazar cayó enfermo, Don Carlos Prieto empresario asturiano que vivía en México desde antes de la guerra, melómano y gran humanista, hermano de la compositora María Teresa Prieto y padre del cellista Carlos Prieto, se lo llevó a vivir a su casa donde no le faltó atención de ningún tipo. La dolencia duró cuatro años, hasta que el 27 de septiembre de 1958 falleció.

 

Me gustaría señalar que en todos y cada uno de los setenta y tantos volúmenes de la colección Alianza Música , en la primera página se encuentran las siguientes palabras:

 

“La colección Alianza Música ha sido patrocinada por el Fondo Musical Adolfo Salazar, creado en México por Don Carlos Prieto en memoria y homenaje al historiador y crítico español que vivió trabajó y falleció en la capital mexicana”

 

No sé si estoy en lo cierto pero me parece que somos la única institución en España que reivindica el nombre de este incontrovertible madrileño, hasta ahora, injustamente olvidado, salvo en círculos muy eruditos.

 

Con la elección de este nombre el conservatorio se confirma en su compromiso de   enseñar a amar la música y con ello formar mejores personas

 

Para profundizar en el conocimiento de Adolfo Salazar, recomiendo la lectura de los trabajos de Emilio Casares Rodicio Director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICMU) Universidad Complutense de Madrid, de Consuelo Carredano musicóloga mexicana investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuyo Epistolario de Adolfo Salazar está editando La Residencia de Estudiantes y los artículos que dedican a su figura Jesús Bal y Gay y Luis Cernuda.

                                                                              

Eva Alcázar